Sobre En-Terrar, de Ana Bravo Pérez

 

 

 

Concebido como un autorretrato, el video de la colombiana Ana Bravo Pérez plantea dos interrogantes mayúsculos: cómo casar las dimensiones del yo y de lo colectivo (asumiendo los riesgos y los posibles conflictos que esto pueda acarrear), y cómo referirse a lo ausente (apropiándose del aspecto siempre político de cualquier representación).

En este contexto, decir que EN-TERRAR narra un desplazamiento sería caer en una retórica vacía, pues lo más remarcable de este relato tiene precisamente que ver con una referencia alejada de la visión idílica del viaje. Por el contrario, ABP menciona instancias como “naufragué”, “me estrellé”, “caí en el medio del océano”, que liga a verbos como “olvidé” y “recordé” (trayectos físicos, pero también de la memoria).

No olvidemos que en Colombia, uno de los principales y más sangrientos conflictos tiene que ver con la tierra. Quién la ocupa, qué se siembra en ella, de quién es su propiedad, cuáles son sus límites, quién ejerce su dominio (qué cuerpos están enterrados en ella). Y los desplazamientos forzados, por supuesto. Por eso el lenguaje -cuando consigue recuperar su dimensión política, cuando se atreve a encarnarse en una voz particular- se convierte en un campo de batalla. ABP habla en primera persona, no solamente en la conjugación de los verbos que nombra, sino en las propias acciones que su cuerpo realiza frente a cámara: abrirse paso entre la vegetación con un machete, cortar mechones de su cabello…hasta cavar su propia fosa.

Sin embargo, el rostro de Ana jamás aparece (al menos no completamente visible). Pero lejos de negar la identidad, los recortes de los planos detalle y la ubicación de la cámara a sus espaldas son los que permiten entonces que ese yo se despliegue hacia afuera. “Soy la tercera de cuatro hermanos”, escribe con letra manuscrita, y las placas del final refieren a dos niños que murieron el mismo día en que nacieron. Pero entonces, ¿dónde está el otro sobreviviente? ¿Esos niños muertos cuentan como sus hermanos, o existen aún tres más?

Con este pequeño recurso, la pregunta por lo ausente. Por la muerte, para abandonar los eufemismos. Con este pequeño recurso, su familia es ahora Colombia. Son los falsos positivos y los cuerpos sin nombre en las tumbas colectivas. Y Colombia es también el propio cuerpo de Ana, cuando se entierra en la fosa que ella misma cavó. Cuando ocupa el lugar que ocupó su madre, sus hermanos y las víctimas de la violencia. “Caí en medio del océano”, dice una de las frases del video, y nos es casi inevitable la referencia a nuestros propios cuerpos no reconocidos. Desde la superficie, la cámara tiembla cuando registra esa tumba de tierra recién removida (como si hiciéramos un plano en ciertas zonas del Río de La Plata). Parece que algo está por suceder…pero algo que no puede suceder.

La vinculación de las dimensiones estética y política, si bien inevitables, no son naturales. Es preciso un acto que las explicite, una acción de osadía, conciencia y bravura. ¿Tiene sentido escapar de la referencia plural cuando se habla colectivamente? En obras como En-Terrar, estamos tentados a responder que sí. Pues lejos de entender que las esferas del yo y lo colectivo tienen apenas algunos puntos de intersección y que vale detectar alguna predominancia de una sobre la otra, ambas se refuerzan, se potencian, se empoderan.

Pues aunque provengan desde debajo de la tierra, todas las voces resuenan sobre ella.

 

Abril de 2014.

 

* Texto escrito a pedido de la artista Ana Bravo Pérez. La imagen de la llamada es un still del video En-Terrar.